Introducción

   
The parasitic mite Acarapis woodi Hirst is not visible with the naked eye; microscopic examination is necessary as they vary in size between only 125 and 174 microns (Delfinado-Baker and Baker 1982).

El ácaro parasítico Acarapis woodi Hirst no es visible a simple vista, siendo necesario el examen microscópico ya que su tamaño oscila únicamente entre 125 y 174 micrones (Delfinado-Baker y Baker 1982). Tiene básicamente una forma ovalada, y es de color blanco traslúcido. Este ácaro infecta los tubos traqueales de la respiración (o tráquea) y los sacos de aire de la abeja melífera, y se suele presentar en cuantiosos números, gracias a lo cual consigue perforar las paredes de la tráquea y alimentarse de la hemolinfa de la abeja.

 

Ciclo vital

   
The life cycle of the tracheal mite

El ciclo vital del ácaro traqueal Acarapis woodi transcurre por completo dentro de las abejas adultas; estos ácaros no infectan a las crías, pero sí a las abejas adultas jóvenes cuando emergen o poco después.

El ácaro hembra penetra en el primer espiráculo torácico de la abeja melífera joven, y pone sus 5-7 huevos. La oviposición se incuba en 3-4 días. La larva, que tiene seis patas, se desarrolla pasando por un estadio de ninfa hasta convertirse en el macho adulto en 11-12 días o en la hembra adulta en 14-15 días (Morgenthaler, 1931).

La copulación tiene lugar dentro de la tráquea en que se desarrollan los ácaros. Los ácaros hembra grávidos salen entonces de la abeja por vía del espiráculo y se adhieren a las puntas de los pelos del cuerpo de la abeja. Cuando otra abeja entra en contacto con el huésped original, cambian de huésped y vuelven a infectar a través del espiráculo.

 

 

Método de infestación

Los ácaros traqueales son tan móviles como las abejas que los acarrean. Se mueven dentro de los apiarios, y de un apiario a otro, con las labores de forraje y los movimientos en vuelo de las abejas y los enjambres. Es, sin embargo, el movimiento en las colonias de abejas melíferas causado por los apicultores lo que constituye el principal factor en la propagación de este parásito.

Solamente las abejas adultas jóvenes de menos de 4 días son susceptibles a la infección (Gary et al. 1989); el estado fisiológico de las abejas más viejas parece ser un factor prohibitivo en la infestación de ácaros traqueales. Los ácaros se transfieren fácilmente de una abeja a otra. Son atraídos por la vibración de las alas a los espiráculos torácicos que hay justamente en la región de las raíces de las alas de la abeja (Sachs 1952).

 

Síntomas de infección

Un síntoma común de que la colonia está gravemente infectada de ácaros traqueales es la aparición de abejas adultas que se arrastran por el suelo o en la hierba en los alrededores de la entrada a la colmena. Esta señal puede ser sintomática de otras enfermedades bacteriales o virales, cuyos efectos pueden ser intensificados por el estrés adicional causado por la infestación de ácaros traqueales. Véase también la sección sobre agentes de enfermedades diversas.

 

Métodos de detección de la enfermedad

 

Disease detection methods

Para poner coto a la infección, se decapitan abejas adultas y se les quita el collar protorácico con un bisturí. Así se pueden inspeccionar las tráqueas torácicas. Las tráqueas infectadas de las abeja melífera, al ser coloreadas, muestran costras de color marrón o negro, o bien son totalmente negras, dependiendo del nivel de infestación. En comparación, las tráqueas sanas y sin infección son transparentes y de color ámbar claro (Delfinado-Baker 1984).

 

Control de los ácaros traqueales

Siempre que sea posible se deben utilizar las variedades de abejas más resistentes a los ácaros traqueales. Se sabe que las abejas Buckfast son altamente resistentes a este ácaro, mientras que las castas de Nueva Zelanda son muy susceptibles a quedar afectadas.

La práctica de apicultura de selección es, por lo tanto, la primera medida que deben adoptar los apicultores para defenderse contra esta plaga.

En América del Norte se han utilizado cristales de mentol con éxito considerable, aunque se requieren temperaturas ambientales relativamente altas para sublimar los cristales, y los efectos son variables.

El producto Vita llamado APIGUARD® ha sido formulado especialmente para el control de la varroasis y los ácaros traqueales. En varios países se han obtenido buenos niveles de control de los ácaros traqueales con el uso de Apiguard.

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